Nuevamente, el papa nazi vierte su veneno fascista contra la diversidad y la realidad en el mundo. Ese hombre que, ciertamente no se ha apartado de su ideología nazista de racismo, odio y discriminación, asume el estandarte de la “familia cristiana” llamando a los ciudadanos y a los gobiernos a no perderse en el “hedonismo” y respaldar únicamente a la unión entre un hombre y una mujer como base de de la sociedad. Ese hombre que de ser uno de los miembros de las juventudes hitlerianas pasó a los claustros del catolicismo medieval no se da cuenta de que su idea de familia muy raras veces ha sido una realidad en este mundo y mucho menos ahora.
Creo que todos estamos de acuerdo en que la familia es la base y el núcleo mismo de la sociedad y que una familia unida, amorosa será la cimiente de ciudadanos responsables, seguros y productivos para la sociedad en su conjunto. Pero de que “familia” estamos hablando: ciertamente existen muchos “tipos” de familia: como aquellas familias monoparentales donde una mujer (muchas veces abandonada por el marido) toma las riendas de su vida y la de la de su prole y valientemente, llena de amor los lleva adelante en la vida; o esa otra en que la ausencia de los padres hace que una abuela o un abuelo se transforman en los pilares de la familia y se hagan cargo de ésta; tampoco olvidemos aquella en la que el hermano o la hermana mayor asume el rol de responsable de todo y también va en la lucha con todos juntos. Es que estamos hablando que una familia es un grupo de personas, no necesariamente consanguíneos, que conforma y confronta responsabilidades, riesgos y una vida juntos sobre una base de respeto y amor entre unos y otros. Ciertamente las familias al estilo de las de la “Casita en la Pradera” no han sido la norma en el mundo y tampoco lo serán. Entonces, a que es a lo que se opone el papa nazi? A que parejas que se aman (parejas homosexuales) puedan hoy en día formalizar su relación y formar una “familia” con todas las de la ley.
Alguien debería decirle al papa nazi, que no es hedonismo reconocer los derechos de otros a vivir una vida como todos, no perseguidos por estigmas y odios nacidos de la incomprensión y la ignorancia.