Eres un lienzo para vomitarse a uno mismo,
una cara, un cuerpo, una fachada de voces y gestos,
hecho y deshecho para que sobre ti riegue mis deseos, mis sueños,
para que me riegue y encuentre en la oscuridad de lo cotidiano,
para que broten pasiones, explosiones policromáticas, infinitos orgasmos,
esa masturbación suprema, que me empequeñece, me tienta con hamartías,
pecados subversivos que me invitan a sentirme, a completarme
y a devorarte en mi feroz canibalismo, cogiéndote con el tenedor
y soñar que tus carnes me hacen que yo ya no soy
y tú, tú eres ya parte mía,
no estás fuera pero estás, no te toco, pero te siento, no te veo, pero te distingo.
Estás, siempre estás robando sueños, pervirtiendo inocencias, estás,
estás y me dueles y me sangras
y me pierdes y ya no sé como decirte,
porque tu inefabilidad me ha cegado y corrompido
he llegado a creer que no eres otra pieza más
del rompecabezas, otra parte mía
tú, tú ya eres yo.
Increíble!!! No? Ha sido escrito por un changuito de 16 años llamado Luis F., ole poeta. Que de la pura emoción que inspira el chaval si lo veo en la calle le gritaría “eh torero”. Simplemente me encanto, en todo es una paja (puñeta, croqueta o lo que sea como le digan por ahí), eso si; pero a mi gusta pensar que es por una paja por lo que ya no se tiene con uno y se añora a lo loco… pero cachondo el chico este.
una cara, un cuerpo, una fachada de voces y gestos,
hecho y deshecho para que sobre ti riegue mis deseos, mis sueños,
para que me riegue y encuentre en la oscuridad de lo cotidiano,
para que broten pasiones, explosiones policromáticas, infinitos orgasmos,
esa masturbación suprema, que me empequeñece, me tienta con hamartías,
pecados subversivos que me invitan a sentirme, a completarme
y a devorarte en mi feroz canibalismo, cogiéndote con el tenedor
y soñar que tus carnes me hacen que yo ya no soy
y tú, tú eres ya parte mía,
no estás fuera pero estás, no te toco, pero te siento, no te veo, pero te distingo.
Estás, siempre estás robando sueños, pervirtiendo inocencias, estás,
estás y me dueles y me sangras
y me pierdes y ya no sé como decirte,
porque tu inefabilidad me ha cegado y corrompido
he llegado a creer que no eres otra pieza más
del rompecabezas, otra parte mía
tú, tú ya eres yo.
Increíble!!! No? Ha sido escrito por un changuito de 16 años llamado Luis F., ole poeta. Que de la pura emoción que inspira el chaval si lo veo en la calle le gritaría “eh torero”. Simplemente me encanto, en todo es una paja (puñeta, croqueta o lo que sea como le digan por ahí), eso si; pero a mi gusta pensar que es por una paja por lo que ya no se tiene con uno y se añora a lo loco… pero cachondo el chico este.



