Sunday, December 20, 2009

No te tengo no te olvido


Han pasado algunos meses, podría decir con exactitud cuantos e incluso los días, pero no tiene sentido hacerlo. Te escribo esta carta sabiendo que no la leerás y en realidad es que la escribo para mí. Hay días en que te extraño más que otros y hoy es uno de esos días cómo lo fue ayer y tal vez lo sea mañana. Tengo tantas cosas que contarte y me gustaría poder ver tu sonrisita chueca cuando lo que te cuento te haga gracia y así seguir mientras yo no paro de hablar y tú finges prestarme toda tu atención. Quizás haya comprado el helado que tanto te gusta y te lo sirva en una copa y tú lo saborees volcando la cucharilla sobre tu legua. Quisiera que pudiéramos salir a caminar en estos días, que llueva ligerito y los dos estemos bajo un mismo paraguas y cuando estemos por llegar allá a donde nos dirijamos, pues que salga el sol como lo hace en esta ciudad loca, loco clima, locos nosotros. Algunas noches salgo en el auto, sin rumbo, escuchando música conduzco bajo las luminarias dejando pasar a algunos apurados… no te preocupes ya no reniego contra ellos ni contra los minibuseros o los radiotaxistas, sólo los dejo pasar cómo siento que todo me pasa por delante y yo no hago nada, alguna de esas algunas noches se me escapa alguna lágrima que tampoco soy capaz de retener. No sé lo que me pasa pero me siento muy mal, todavía tengo celos de quien pueda estar contigo, se que es estupido pero lo siento así; es falso eso de “corazón que no ve, corazón que no siente” yo lo siento y muy dentro y me duele. La verdad, después de todo, es q nunca te he dejado y todavía te dedico algún pensamiento por las mañanas y me acompaña tu recuerdo en las noches… sólo me he alejado para que deje de doler y la cosa es que me punza más; si bien ya no me hiere. Sólo te escribo para decirte que te quiero, que estoy bien y que sigo aquí.

Wednesday, September 02, 2009

Algo de lo que le escribi alguna vez


Conozco a alguien q se llama Carlos, yo le digo Charlie Brown o Charlie Boy, como sea Charlie B. Hay veces q se cuelga de la luna y hace cosas muy extrañas y cuando al final se descuelga aparece en mi ventana. Le gusta tomar capuchino y ama el chocolate, también le gustan las cosas simples aunque hay veces q él es muy complicado; es mi persona favorita en todo el mundo. Está loco y también está cuerdo… cuando está loco es como el calido viento del atardecer de un verano en la playa, pero cuando está cuerdo es como una tormenta de arena en el desierto q quema, calcina y lo cubre todo. Su vida es como una novela escrita a dúo por Fiódor Dostoyevski y James Joyce sobre notas hechas por Hemingway, aunque hay veces, unas pocas veces en q la tinta de sus paginas fue puesta por Gore Vidal y Edgar Alan Poe.
Transparente como el cristal solo deja traslucir pequeños pedacitos cada vez; oscuro como el onix se deja absorber bajo la claridad de una noche de luna llena.
Es así, para mí, Charlie B. y así lo amo con el alma.

Sunday, August 30, 2009

Te dejo:


“Te dejo con tu vida, tu trabajo, tu gente… con tus puestas de sol y tus amaneceres. Sembrando tu confianza te dejo junto al mundo... derrotando imposible seguro sin seguro. Te dejo frente al mar, descifrándote solo sin mi pregunta a ciegas, sin mi respuesta rota. Te dejo, sin mis dudas pobres y malheridas, sin mis inmadureces, sin mi veteranía. Pero tampoco creas a pie juntillas todo, no creas nunca creas este falso abandono, estaré donde menos lo esperes, por ejemplo en un árbol añoso de oscuros cabeceos, estaré en un lejano horizonte sin horas, en la huella del tacto, en tu sombra y mi sombra, estaré repartido en cuatro o cinco changos de esos que vos miras y enseguida te siguen y ojala pueda estar en tu sueño, en la red esperando tus ojos y mirándote...." es un hermoso poema de Mario Benedetti. Nunca entendiste por que te dejo… te dejo por que no soy lo que quieres, si te dejo es por que no soy lo que buscas y te dejo una y otra vez, por que vuelvo y vuelvo por que no respiro, me ahogo… y nunca te dejo en si.

Momentos: Insomnio


Ciertas noches, cuando creo que duermo (porque no duermo ciertas noches), me siento como luna negra flotando en un cielo abismal y oscuro, muy oscuro. Torrentes de lágrimas brotan, despavoridas, de mis ojos demacrados esperando vanamente que quizás aparezcas y me abraces. Sueños tontos… sólo quedan las pesadillas.

Momentos: Resignación


Tu rostro agigantado me acusaba de nuevo. No pudiendo negar que me gustabas. Y me gustabas mucho. De todas maneras te alejaste vociferando, escandalizado, buscando refugio en las diabluras cotidianas y simples de la vida. Quisiste olvidar sin reconocer el deseo que hervía dentro de mi y que te ahogaba… odié esa noche en particular en que bebiste demasiado; aunque esperé al día siguiente para cuidar tu resaca aún sabiendo que otro te había tenido.

Momentos: Tardes dominicales


Domingo, como tantos domingos en la tarde, habíamos ido a comprar helado y una película. Hacia frío, pero cubiertos por el edredón sentíamos calor, indicando la pausa reglamentaria para servir el helado. Regrese con las copas rebalsando de helado de chocolate y él estaba… ahí, tan lindo, dejé las copas a un lado y tome mi celular para sacarle una foto, se cubrió completamente con el edredón y yo me subí sobre él para jugando pelear por una foto. Su sonrisa chueca, semicubierto por el edredón y su cabello despeinado… una de las tantas fotos que le tomé. Se que no volverá ser.

Momentos: Mama Mia


Estaba puesto el DVD de Mama Mia, en realidad no estábamos viéndolo, solo escuchábamos. Habíamos terminado de cenar, yo cociné, y todo el departamento sólo estaba iluminado por la llama de las velas y el reflejo de la pantalla del televisor… él estaba sentado apoyado en la contra cabecera de la cama yo sentado frente a él. Cuando cantaban una de las canciones, él simplemente se reclino hacia atrás y al volver a incorporase con una sonrisa en su rostro… la música fue mas hermosa. Lo amé más de lo normal.

Momentos: shampoo


Esa vez que tomamos un baño juntos, dejó que yo lavara su cabeza. Al esparcir el shampoo, con la espuma en todos lados, simplemente cerró los ojos poniendo una carita de chiquillo, mientras yo frotaba su pelo con las puntas de mis dedos y masajeaba su cuero cabelludo. Lo extraño tanto.

Momentos: El Principio


El sol radiante de agosto, el cielo claro de la tarde… fue la primera vez que lo vi, estaba parado bajo un arbolito, a la entrada de mi edificio. Vestía unos jeans azules y una camisa blanca con líneas azules y negras que formaban cudraditos, llevaba puestos unos lentes oscuros y el cabello un poco arremolinado, cuando se quitó los lentes de sol… sus ojos y la pequeña inclinación de cabeza con la que inicio la mirada quedaron gravados en mi. Siempre, en toda mi vida, me he aburrido rápidamente de las cosas, las personas, los lugares… porque sigue tan presente en mí, han pasado más de tres años y sigue aquí, muy dentro y no me lo puedo sacar.

Sunday, August 23, 2009

Confesiones de Madrugada


Son las 3:45, cuatro menos cuarto de la madrugada y no puedo dormir (me encanta las miles de formas en q nuestro idioma nos permite dar la hora – quince para las cuatro, las tres y tres cuartos, etc.) la tele no tiene nada bueno para ofrecer y tomo mi ipod q siempre tiene algo bueno para dar (sabían q sin la clavija de los auriculares el ipod deja de funcionar? es increíble! ahora mismo yo me pregunto como puedo funcionar sin una clavija dentro) Es q no puedo dormir y sólo me queda divagar, estoy escuchando Don’t leave me this way y caray q me pregunto como me dejaron de esta forma, lo gracioso es q recuerdo q la primera vez q alguien me dijo eso, fue un weon cochala todo empalmado “no me puedes dejar así” frase producto de mi negativa, rotunda por cierto, a la mala intención del weon éste de calmar la hinchazón de su capullo en mi inmaculado traserito… así no mas quedo el weon. Me acabo se servir una cocacolita bien fría, me siento en la cama dispuesto a remendar mi alma q la traigo toda hecha jirones, no soy bueno con esto de la aguja e hilo ya me decía la Hermana Clara q para el bordado no soy bueno… ya sea por eso o por q me va q me afané en las matemáticas. Las manos me tiemblan y ya me he pinchado con la aguja un par de veces, ahora está sonando Killing me softly – pero la versión de los Fugees – one time, two times y me sigue doliendo… el alma no los dedos. Una vez alguien me dijo q el amor es como un dolor de muelas no se sabe como es hasta q se siente, lo q ahora siento es q alguien me ha arrancado todos los dientes de tajo, valga la metáfora. Si, y es el condenado amor q me trae como perro de villa dolores, pues contrario a la creencia popular y aunque no lo asimilen; los feos también sabemos amar. Pues es amor de feo y no amor feo ya q no creo q haya nada feo en el amor, lo verdaderamente feo es no ser correspondido y dejado a mendigar por una sonrisa dada a regañadientes y en forma displicente… ahí tienes perro regocíjate mientras te dure. Y uno haciendo las marometas q mejor le salen a ver si conquista otra sonrisa y ahí va otro hueso… pero como lo voy a roer si ya no tengo dientes? Es q vayan o no entender traigo la autoestima six feets under, enterrada la bruta… será q duerme el sueño de los justos a la espera de una resurrección q no le llega? Love Fool.. ay con estos Cardigans como pues se van a poner a cantar semejante barbaridad pero como q ahora les doy la razón, aunque de razón yo ya no tengo nada… está enterrada a lado de la querida pero nunca bien ponderada; mi autoestima. Es q ya no me queda nada The winner takes it all – oh ABBA - yo solo resto minúsculo y cayendo hasta el fondo, gritando en silencio… es q el aspaviento nunca me ha parecido chic y poner cara de amargado todo el tiempo me produce más arrugas y algunos gases, así q lo evito en público. A mi me va mejor lo de Garrik… ya se, ya se, no sois cultos todos vosotros y no sabéis a q me refiero (atorrante y pendejo hasta la muerte no puedo con mi carácter) pues me refiero al poema de Juan de Dios Peza, plasmo dos de sus versos aquí: “… ¡cuantos hay que, cansados de la vida – enfermos de pesar, muertos de amor – hacen reír como el actor suicida – sin encontrar para su mal remedio -- ¡Ay! ¡Cuántas veces al reír llora! – ¡nadie en lo alegre de la risa se fíe – porque en los seres que el dolor devora – el alma gime cuando el rostro ríe!...” Hermoso, no? se le llama reír llorando. Antes poetas ahora cantantes todos me comprenden y yo no entiendo a nadie. Y no tomen esto como una alharaca sino como mi necesidad de explicar tanto a ustedes como a mi q no me entiendo y q si camino como vagabundo es q ya no hay brújula q me marque el rumbo.