Sunday, August 20, 2006

La importancia de llamarse Ernesto


Que se me permita usurpar, aunque sea solo por un rato, el título de una de las obras de mi amado Oscar Wilde; es que la ocasión lo merece, mejor dicho la situación y si el título no da el pie no se que más podría hacerlo:

Ernesto, con cara de sumiso pero más diestro que un comando bien entrenado, esperando sobre la cama de una habitación… su labor el placer, su misión hacerlo bien. Testigo soy y lo proclamo, que apegado a labor y misión Ernesto es el mejor. Para que relatar lo que habría de suponerse, después de todo nada que ver que esté con los detalles… solo asegurar que fue increíble.

Por un momento me recordó a Fedon… no, no podría ser Fedon durante sus años en los baños griegos, ya que por mucho que Fedon se haya visto obligado a comerciar con su cuerpo, su espíritu y una mente brillante le permitieron ser parte del grupo al cual Sócrates instruía… ah umm Ernesto carece del matiz que lo haría filosofo pero si posee un rostro y un cuerpo con derecho a escultura.

No estoy ahora para comentar la compra en si, por como fuera o no a ser vista, sino de Ernesto muy singular y tan parecido a tantos otros que habrá por ahí. La curiosidad por conocer cada detalle de su vida, de sus experiencias; me mata. Pregunton yo… será verdad lo que escuche… no lo se, de sus inicios un panorama un tanto nublado, mejor no indagar más; del presente, se que solicito es requerido por nombre y gusto, por tantos como por todos aquellos por los que ha pasado, contar entre estos a viejos, gordos, curiosos, primerizos, en cada uno cada historia que Ernesto debe tragarse e igual cumplir. Del futuro, es que existirá alguno en el presente de Ernesto.

Blancos dientes los de Ernesto, que suele carraspear de vez en cuando, los observo con atisbos de sonrisa, yo que con una cuchara trato de sacar las historias… todas inconclusas, sin muchos detalles, mis preguntas no quieren ofender pero cortar muy profundo siempre daña.

La importancia de llamarse Ernesto, que quizás de tener otro nombre la vida podría serle distinta.

Wednesday, August 02, 2006

Se nos va Fidel

Que se vaya! Que se vaya! No vivo en Cuba ni mucho menos soy cubano y tampoco tengo afinidad con aquellos que desde la “pequeña Habana”, el día de ayer, cantaban y baliaban felices festejando prematuramente la muerte del dictador según algunos… para otros el libertador, el revolucionario, incluso hay algunos que lo llamaron el nuevo profeta. Para mi no es más que otro individuo que llegando al poder traicionó sus propios ideales y se aferró a éste hasta que la muerte los separe; aún más, al mejor estilo monárquico nombró como su “sucesor” a su hermano.

Don Fidel, eliminó el analfabetismo elevando la educación en Cuba, mientras en su ignorancia perseguía a los que consideraba diferentes a su modelo del cubano ideal. Salud para todos, pero muerte para los que no son como todos.

Entre los afamados políticos, los desgraciados y tantos y cuantos tuvieron la “suerte” de ser huéspedes de honor de las más horrendas cárceles, prisiones y campos de concentración de la Cuba Fideliana también tenemos que contar a los homosexuales; quienes no cometieron otro pecado que simplemente sentir diferente al resto. No fueron las consignas políticas ni los deseos de oposición los que llevaron a estos últimos a sufrir vejaciones, persecución y finalmente la privación de la libertad y hasta la muerte, sino ser parte de un grupo discriminado desde ya.

Se nos va Fidel… que se vaya, que se lleve consigo su odio y su ignorancia.